el nordestino
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Martes 9 de Enero del 2018
Crack concepcionero de la selección nacional de fútbol usa sus vacaciones para trabajar en la chacra y ayudar a sus padres
Muy lejos del ruido y del ritmo infernal de la ciudad, del calor del asfalto y del aire contaminado característico de cualquier urbe, encontramos al mejor zaguero del fútbol paraguayo Robert Rojas disfrutando de sus merecidas vacaciones en una modesta compañía ubicada en el primer departamento.
Crack concepcionero de la selección nacional de fútbol usa sus vacaciones para trabajar en la chacra y ayudar a sus padres
Con un orgullo que se le notaba en los ojos y una emoción que solamente él podrá describir, Rojas nos presentó a los miembros de su familia e invitó a recorrer su pequeño “barrio”, que está conformado básicamente por sus tíos y la abuela Viviana. (Foto: Diario La Nación).
Fuente: Diario La Nación.
A casi 500 kilómetros de Asunción y una distancia importante de la ciudad de Belén, la gran revelación de la última temporada, estaba gozando del paisaje de su querido Peguahomi, una modesta compañía ubicada en el primer departamento, donde se crió, malcrió y aprendió a dar las primeras patadas a su bendito balón de fútbol.

Nada de playa, nada de bronceado, nada de las paradisíacas vacaciones a la que están acostumbrados normalmente los jugadores de fútbol. Encontramos a Robert Rojas carpiendo y limpiando los alrededores de su casa. Con una amabilidad única y sentido servicial increíble, el zaguero de la selección suelta sus herramientas de trabajo, se lava las manos y para aplacar un poco el calor nos invita a pasar: “ja’u la tereré (vamos a tomar tereré)”, exclama.

Con un orgullo que se le notaba en los ojos y una emoción que solamente él podrá describir, Rojas nos presentó a los miembros de su familia e invitó a recorrer su pequeño “barrio”, que está conformado básicamente por sus tíos y la abuela Viviana.

Cada uno de los integrantes de su familia sentía una necesidad de expresar el tremendo orgullo que significaba para ellos que Robert haya llegado a cumplir su sueño. “Rovy’aiterei hese, ha’e la re orgullo. Che fanático hese ymaiterire (demasiado felices estamos con él. Es nuestro orgullo. Yo soy muy fanático de él, desde siempre)”, expresó con un guaraní cerrado don Pablo Cantero, uno de los tíos del zaguero, que cuenta que al no tener cable, solía viajar en moto unos veinte kilómetros para ir a ver los partidos de Guaraní.

Doña Viviana (la abuela) tampoco puede ocultar su emoción y hasta lagrimeando cuenta que le produce sensaciones indescriptibles ver a su nieto en televisión, pero aclaró que casi nunca ve sus partidos. “Ahecha chupe, pero la ohuga javepe namañái la partidore. Akyhyje la operderoguara. Ndaikuaái mba’erepa, pero chemo korasô perere (Le veo en la tele, pero cuando juega, nunca miro sus partidos. Tengo miedo que pierda. No sé por qué, pero me da taquicardia)”, contó la abuela paterna.

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