el nordestino
jueves, 18 de agosto de 2022   15:26 
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Sábado 9 de Julio del 2022
Los adolescentes temperamentales están atravesando una serie de cambios y desafíos complicados, un periodo difícil para todos
La adolescencia es una de las etapas más temidas por padres y madres, ya que suele venir acompañada de rebeldía, cambios emocionales y conflictos familiares. Algunos menores acusan estos cambios en mayor medida que otros; sin embargo, todos necesitan el amor y el apoyo de sus progenitores para transitar estos años.
Los adolescentes temperamentales están atravesando una serie de cambios y desafíos complicados, un periodo difícil para todos
Hablar con tu hijo adolescente es crear un espacio de confianza para compartir, sin interrogar ni juzgar. Los adolescentes necesitan encajar en el grupo de iguales, forjar su identidad y desligarse relativamente de los progenitores. (Foto: Mundo Mujer).
Fuente: Mundo Mujer
En primer lugar, es necesario recordar que se trata de un periodo difícil para todos. Es cierto que para los adultos resulta complicado aceptar que su hijo, ese niño alegre, dulce y cariñoso, se está convirtiendo en un joven complicado y malhumorado. Pero para el adolescente tampoco es sencillo asumir esta transición. Por esto, dejemos de lado los reproches y tratemos de comprender y acompañar de la mejor forma posible. Un primer paso fundamental consiste en entender por qué se están produciendo estos cambios. Tu hijo no te odia de repente, no ha dejado de quererte ni ha cambiado su personalidad.



Tampoco busca fastidiarte. Solo está experimentando una serie de transformaciones a todos los niveles: Su cuerpo infantil está cambiando y alcanzando la madurez sexual. Afrontar estas diferencias en el aspecto físico puede resultar complicado. En especial por la comparación con los iguales, la aparición de complejos o el tan temido acné adolescente. Las hormonas juegan un papel fundamental en el estado emocional de los jóvenes. Les llevan a experimentar bruscos cambios de humor que incluso para ellos resultan inexplicables. Todo se vive con mayor intensidad y dramatismo y esto puede generar tristeza, irritabilidad, apatía o ansiedad.



El cerebro aún no ha terminado de desarrollarse. En concreto, se sabe que el córtex prefrontal, área responsable de la planificación, el control de impulsos y el razonamiento, no culmina la maduración hasta pasados los 20 años. Por lo que los jóvenes suelen mostrarse impulsivos y tienden a correr riesgos. A nivel social se experimentan también cambios y desafíos. Aumenta la exigencia académica y la presión interpersonal. Los adolescentes necesitan encajar en el grupo de iguales, forjar su identidad y desligarse relativamente de los progenitores. Esto puede superarles y abrumarles en determinados momentos.


Hablar con tu hijo adolescente es crear un espacio de confianza para compartir, sin interrogar ni juzgar. Los adolescentes necesitan encajar en el grupo de iguales, forjar su identidad y desligarse relativamente de los progenitores. (Foto: Mundo Mujer).
Hablar con tu hijo adolescente es crear un espacio de confianza para compartir, sin interrogar ni juzgar. Los adolescentes necesitan encajar en el grupo de iguales, forjar su identidad y desligarse relativamente de los progenitores. (Foto: Mundo Mujer).

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