el nordestino
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Lunes 3 de Julio del 2017
El empresario Felipe Cogorno comparte secretos del éxito del emprendimiento comercial Shopping China
En Paraguay, la empresa más antigua de la frontera se llama Shopping China, nacida hace ochenta y cuatro años en Pedro Juan Caballero. Con sucursales en Pedro Juan Caballero, Salto del Guairá y Ciudad del Este, su director Felipe Cogorno revela el secreto: Tradición y seriedad en los negocios.
El empresario Felipe Cogorno comparte secretos del éxito del emprendimiento comercial Shopping China
Felipe Cogorno es uno de los tres directores de Shopping China, junto con sus hermanos menores Gustavo y José Carlos. (Foto; Revista FOCO del Diario La Nación).
Fuente: Revista FOCO del Diario La Nación.
"Tengo 52 años. Mi gran pasión es el trabajo. Por ello, cuando estoy emprendiendo algo diferente, siempre investigo. Me gusta internet por la cantidad de información a la que puedo acceder. Gracias a ella puedo conocer marcas que se están lanzando, negocios nuevos que se abren y es así como aflora la inspiración. Al concluir mi día laboral, voy a mi casa, me recuesto, tomo mi Ipad y me quedo viendo cosas interesantes en Internet. En ese momento es cuando me relajo y surgen las nuevas ideas. Pienso en una o cambio de parecer respecto a otra. Soy consciente de que las decisiones que tomamos constituyen la clave del éxito”, revela desde lo más profundo de su intimidad Felipe Cogorno, uno de los tres directores de Shopping China, junto con sus hermanos menores Gustavo y José Carlos.

Ellos representan la tercera generación de un inmigrante italiano llamado como él, Felipe Cogorno, quien hacia el año 1933 pasó por Pedro Juan Caballero, donde sembró una semilla de esperanza cuando se dirigía rumbo a San Pablo, Brasil, a donde jamás llegó porque en el lapso de esperar sus documentos oficiales se enamoró del lugar y ya no se movió de allí. Hoy, 84 años después, el esfuerzo y la visión familiar convirtieron esa iniciativa en un exitoso imperio comercial en la frontera y allende ella, con sucursales en Salto del Guairá y Ciudad del Este, incluso con extensiones que llegan a Uruguay y Bolivia. Shopping China fue el negocio pionero en su clase y hoy es la más grande cadena fronteriza de Paraguay.

“Mi abuelo era un inmigrante proveniente de Italia, que vino a América con mi abuela, también italiana. Su idea era ir a Brasil. Pero, ¿cómo vino a parar en la frontera? Llegó a Montevideo con sus hermanos, de los cuales uno se dirigió a la Argentina, otro a Perú, otro a Brasil y él vino a parar a la frontera porque su destino era San Pablo”, recuerda el próspero empresario.

Esperando los papeles de radicación en Brasil para continuar viaje y cumplir con su plan inicial, apreció que fuera bien recibido, la gente lo trató muy bien. Reconoció el calor humano del paraguayo e hizo amigos. Fue entonces que canceló sus planes originales, montó un pequeño negocio y se estableció en el país. Le pareció pintoresco el hecho que en Pedro Juan Caballero se encontrasen dos países, dos pueblos, dos culturas y gente muy receptiva, afectuosa.

Cuando la tercera generación tomó los destinos de la empresa, en Pedro Juan Caballero existían negocios dispersos. Había comercios de electrónica, otros de bebidas, juguetería, vajillas, cosméticos y perfumería. Cada uno se dedicaba a un rubro. Con lo cual el turista que iba en auto, tras enfrentar tres o cuatro horas de viaje, llegaba exhausto y perdía mucho tiempo en ir a las distintas tiendas para comprar lo que necesitaba.

En el año 1988, recién recibido, llegó Felipe y asumió la dirección del negocio. Al año siguiente se incorporó Gustavo y unos años después José Carlos. Casa China era un pequeño local comercial, tradicional y el pionero de la ciudad fronteriza, cuya dirección los hermanos asumieron con mucho entusiasmo y capacidad, emulando los valores y el ejemplo de sus precursores.

“Hoy existen otros negocios que imitaron el ejemplo. Hace treinta años fuimos pioneros. No existía ningún otro comercio de importados con este modelo. Desde un primer momento, tomamos el negocio pequeñito, y lo fuimos diversificando", reconoce Felipe. La pregunta queda en la intención. No hace falta convertirla en sonido. Él es un hombre de experiencia. Sabe cuál es la duda. Mira y entiende. El mismo hace la pregunta: ¿Qué hicimos de diferente?. Y cuenta el secreto: "Fue el sistema de autoservicio. Explica que cuando comenzaron, tenían cinco empleados y al entrar una persona a pedir un producto, el vendedor se lo mostraba. Después quería ver otro y al tercer pedido, el vendedor se irritaba y perdía la paciencia. Era allí cuando el cliente se quedaba como avergonzado y no adquiría el producto, pues no podía tocar la mercadería”, afirma.

Ese fue un detalle de gran importancia, al igual que la economía de Brasil, que por entonces estaba en su mejor momento, pues el Real adquirió valor y Paraguay era visto como un gran free shop.

En aquella época, se iniciaba una increíble bonanza económica en Brasil con el gobierno de Collor de Mello, que después sería seguido por el Plan Real del gobierno de Fernando Henrique Cardoso. Los turistas invadían las calles de “la terraza del país” en busca de productos importados, atraídos por la gran diferencia de precios.

Pero faltaba que al llegar, los turistas compradores brasileños encontrasen todo en un solo lugar. Y así ocurrió. Shopping China ofrecía la mayor cantidad de artículos y también un local de comida.

“Vimos que el cliente no quería perder tiempo solicitando ver el producto o que la vendedora se demorara haciendo la nota, luego ir, pagar y esperar nuevamente en el empaque. El sistema de autoservicio fue algo muy importante porque los vendedores pasaron a ser consultores”, aclara.

El sistema de autoservicio también permitió reducir costos. En vez de necesitar diez vendedoras, sólo implementaban cuatro. Así fueron los tiempos del despegue. Hoy día, los empleados se ocupan más en reponer las mercaderías y ya no limitan a los clientes a que sean atendidos por una vendedora. “Sólo reduciendo costos, es cuando uno puede abaratar sus productos”, expresa Felipe, quien agrega que los hermanos siempre aplican aquellos conceptos que son la clave del éxito, los que trasmiten a la cuarta generación, que aún no trabaja en la empresa.

Una de esas claves, fue la rigurosa educación impuesta por María Teresa, la madre de los tres hermanos directores. “Recuerdo que cuando todos nuestros amigos ya tenían un auto, nosotros aun no contábamos ni siquiera con la llave”.

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