el nordestino
viernes, 28 de abril de 2017   09:57 
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Domingo 2 de Abril del 2017
Testimonio de Fe del hoy sacerdote Leonardo Valdéz, quien regresó de la muerte para acudir al llamado de Dios
En Mayo del año 2008, el entonces diácono Leonardo Valdéz, a punto de ser ordenado sacerdote, nos concedió una entrevista en la que da su testimonio de Fe y cuenta cómo llegó a la Iglesia. Con el tiempo se convertiría en uno de los referentes más importantes para la juventud de nuestra comunidad.
Testimonio de Fe del hoy sacerdote Leonardo Valdéz, quien regresó de la muerte para acudir al llamado de Dios
El entonces diácono Leonardo Valdéz nos concedió una entrevista en Mayo del 2008, en la que da su testimonio de Fe y cuenta cómo llegó a la Iglesia. Con el tiempo se convertiría en uno de los referentes más importantes para la juventud de nuestra comunidad. (Foto: Diego Lozano).
Fuente: elnordestino.com (entrevista completa en la edición impresa 39).
Una vida joven al servicio de Dios

“Mi nombre es Leonardo Valdez Ibarra. Tengo veintisiete años. Soy oriundo de esta ciudad, Pedro Juan Caballero, nacido en el barrio Bernardino Caballero. Mis padres con Leonardo Valdez y Clemencia Ibarra de Valdez, casados hace cuarenta años. Hice toda mi secundaria en el Centro Regional de Educación Raúl Peña”.

“Fui al Seminario después de sentir esa inquietud, ese llamado del Señor. Para profundizar más ese llamado del Señor integré grupos juveniles, estuve en equipos de catequesis de la Parroquia, en varios movimientos de lleno en la Parroquia. Luego de un año y medio de discernimiento vocacional entre al Seminario del Santísimo Redentor en Asunción en el año 1999 con solo dieciocho años. Todo esto después de haber pensado y reflexionado, confrontando experiencias, dejándome ayudar por amigos y por sacerdotes también y tener la firme convicción de ser misionero redentorista”.


El llamado de Dios en tiempos reñidos con la Fe y la Moral


“Realmente fue y sigue siendo difícil escuchar el llamado de Dios. Me fui encontrando por medio de hechos y por medio de personas con las cuales Dios se fue valiendo para mostrarme el camino que habría de tomar”.

“Yo no era muy cercano a la Iglesia aunque tampoco estaba en nada reñido con la moral. Incluso tenía cierto rechazo, tal vez por ignorancia o porque la gente de la Iglesia no me caía bien. Después de un accidente de moto recibí ese llamado de Dios. Estuve cinco días inconsciente y al recuperar mi conocimiento empecé a replantarme mi vida. Estar cerca de la muerte me hizo acercarme más a la Iglesia, lo que es acercarse más a Dios. Ingresé al grupo juvenil donde noté dos necesidades. Por un lado el acompañamiento de un sacerdote, de un pastor, para orientar a los jóvenes, porque todos teníamos los mismos problemas y dudas que necesitaban ser respondidas por personas capaces, que son los sacerdotes”.
 

(Entrevista completa en la edición impresa 39 - Abril de 2017)

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